viernes, 21 de junio de 2013

Brasil: La voz de la calle

Las calles de Brasil. Foto: eltribuno.info

                                                               Francisco Torres 
Columna

En todo el mundo sabemos que los brasileños aman el fútbol, que para más de uno es más que simple ocio, es una forma de vida. Incluso el gobierno ha optado en los últimos años por incluir este deporte en sus planes para alejar a los niños y jóvenes de la violencia. En Brasil existe un culto por el balonpié como en ningún otro lado y quizá precisamente por eso resulta desconcertante que en la Copa Confederaciones, un ensayo para el Mundial del próximo año, se den manifestaciones de protesta masivas, incluso afectando el desarrollo de la competición.

Y es que en Brasil también hay una ciudadanía más consciente, más despierta y con más ganas de exigir dignidad. Las protestas han demostrado que su dignidad y deseo de democracia siempre estarán por encima del fútbol. La capacidad de indignación de los brasileños ha sido notable, ya que su protesta inicial fue el aumento de .20 reales, equivalente a 10 centavos de dólar. Parece poco, pero para el pueblo brasileño es un atentado contra sus derechos. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, manifestó su interés por escuchar “la voz de la calle”.


Sin embargo, “la voz de la calle” no sólo exige que no se aumente el servicio de transporte, también hay quienes manifiestas: “Renuncio al Mundial. Quiero dinero para la educación y la salud”. Es cierto que Brasil ha hecho esfuerzos enormes para reducir la pobreza y lo ha conseguido. La Cepal indica que ha disminuido de 37.5 a 20.9 por ciento en esta década, cifras que demuestran el éxito de los programas sociales que Lula implementó. Con todo y eso, la pobreza no se ha erradicado. Casi 20 millones aún viven en ella, por eso la indignación crece.

Pelé pide que las protestas cesen y que mejor apoyen a su Selección, pero su status de leyenda mundial del futbol no le da autoridad para pedir eso. La dignidad, como ya dije, está por encima. La demanda del transporte público es escuchada y se da reversa a esa medida. Pero quien piense que las protestas se detendrán está equivocado. La demanda que han ganado fue sólo la chispa que detonó algo más grande: un movimiento que le haga ver al gobierno sus prioridades.

La reacción del pueblo brasileño no le resta su amor por el futbol, pero sí su descontento por el mercantilismo que se ha apoderado del deporte y que a su vez ha cegado a un gobierno que ahora descobija a los más necesitados para “honrar” al futbol. Ahora el movimiento, de continuar, se enfrentará por un año a la mercadotecnia que trae consigo el Mundial. Contra todo, ahí estará una ciudadanía lista y que ha hecho valer “la voz de la calle”

Twitter @pacot23

Con información de : www.losangelespress

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